martes, 22 de marzo de 2011

TDAH

– ¿Qué es el TDAH?
–Es un trastorno neuropsiquiátrico de inicio en la infancia en el que existen problemas para mantener de forma sostenida la atención o una hiperactividad motora e impulsividad exageradas para la edad del paciente.
– ¿Hay diferencia entre el déficit de atención y la hiperactividad o son el mismo trastorno?
–Ambos son dos subtipos de TDAH diferentes. Existen tres subtipos de TDAH, el que es fundamentalmente inatento que se da en el 20 y el 30 por ciento de los casos, el que muestra sobretodo hiperactividad-impulsividad entre el cinco y el diez por ciento y el más frecuente, el subtipo combinado, que presenta síntomas de inatención e hiperactividad-impulsividad a la vez, que se da en el 60 y el70 por ciento de los casos.
– ¿A qué porcentaje de población afecta?
–El TDAH afecta a un cinco y un seis por ciento de la población general infantil y entre un dos y un cuatro por ciento de los adultos de la población general. Esto quiere decir que como mínimo en cada aula del país puede existir un niño con TDAH. Estas cifras cambian drásticamente cuando la población estudiada son personas que acuden para realizar un tratamiento por el consumo de drogas. Sabemos que en estos pacientes, sobre el diez y el veinte por ciento presentan un TDAH en la edad adulta.
–¿Qué síntomas presentan los enfermos de este tipo de trastornos?
– Como decía anteriormente,
 son personas que sufren una marcada incapacidad para mantener de forma sostenida la atención,
 pueden perder objetos con frecuencia,
 tener olvidos,
 mostrar problemas para organizarse,
 una tendencia a postergar las tareas,
 se distraen con facilidad,
 cometen errores por no prestar atención.

En el ámbito de la hiperactividad,
 tienen dificultades para permanecer sentados,
 suelen levantarse del asiento con frecuencia,
 mueven las piernas o las manos cuando están sentados,
 hablan mucho,
 cortan a los demás en las conversaciones,
 se entrometen en las conversaciones de los demás,
 tienen dificultades para esperar su turno.

– ¿Cuál es el perfil del paciente?
- Es un paciente en el que los primeros síntomas aparecen antes de los siete años de edad, estos síntomas le producen dificultades en su entorno, tanto familiar, social como escolar. Es un niño que suele tener más accidentes que los demás, por la impulsividad, hiperactividad y a veces por la inatención. Suelen mostrar un bajo rendimiento académico a pesar de tener un coeficiente de inteligencia normal. Posteriormente en la adolescencia, el trastorno perdura en el 70 por ciento de los casos. En esta época, se atenúa ligeramente la hiperactividad, pero la impulsividad se mezcla con los problemas normales de la adolescencia. En la edad adulta perdura el trastorno en más de la mitad de los niños con TDAH. Suelen tener dificultades académicas, laborales, en las relaciones de pareja y en la conducción de vehículos.

- ¿Es importante detectar el TDAH a temprana edad?
- Es fundamental. Un diagnóstico precoz, puede ayudar a normalizar el rendimiento escolar, y lo que es más importante, si cabe, la autoestima de estos niños, ya que con frecuencia, se confunden con niños gamberros y mal criados, cuando en realidad saben lo que tienen que hacer pero no pueden hacerlo. ¿Se imagina que le pidiésemos a un miope que leyera la pizarra sin gafas o a un diabético que normalizara sin tratamiento sus niveles de azúcar en sangre?

- ¿Qué consecuencias tiene este tipo de trastornos para una persona adulta que no ha sido diagnosticada con anterioridad?
- Una de ellas es la baja autoestima y la falta de confianza en sus propias posibilidades y recursos. Otra de las consecuencias más nefastas, es el consumo de drogas. Hoy día sabemos que el TDAH es un factor de riesgo para el consumo de drogas, y que si hacemos un tratamiento a tiempo, podemos disminuir este riesgo. Otra consecuencia son los accidentes de tráfico, tienen más riesgo que la población general. Así como las dificultades en el rendimiento académico, laboral y las relaciones de pareja, ya que tienen con más frecuencia separaciones.

– ¿Hacia dónde están dirigidos los esfuerzos de la comunidad médica para el tratamiento del TDAH ?
–Los esfuerzos se dirigen en encontrar medicamentos cada vez más eficaces, más seguros y que tengan una posología más cómoda para el paciente. Por otra parte, en demostrar la eficacia de intervenciones psicológicas para el tratamiento del TDAH. A nivel de los estudios, los esfuerzos se dedican en conocer mejor las bases genéticas del TDAH, y las alteraciones que presentan a nivel cerebral, mediante técnicas de neuroimagen como la resonancia magnética (RM). Probablemente, en la próxima década podamos emplear la RM u otras técnicas de neuroimagen en el diagnóstico diferencial del TDAH.

Noticia: Uno de cada 500 niños sufre déficit de atención (Junio 2010)
Fuente: Laverdad.com (Estado Zulia, Vzla.)
Reporta: María Paola Sánchez
Fecha: 6 de junio 2010

Maracaibo.- Son las 6.00 de la mañana. La alarma suena y Pedrito se levanta con las pilas puestas. Se desviste para tomar su ducha, deja la ropa tirada en el piso y camina hacia el baño para lavarse los dientes. Agarra el cepillo, lo introduce en la boca, pero en un minuto lo coloca de nuevo en el vaso azul que está al lado del lavamanos.
Se peina, entra a la ducha, se enjabona, coloca champú en su cabello y con la misma velocidad se enjuaga. Toma la toalla, termina su cepillado dental y se viste. Llega a la cocina, donde lo espera su mamá con el desayuno. Pasan cinco minutos y llega el transporte. Con el sonar de la corneta, el pequeño de siete años corre hasta el carro.
Entre juegos y peleas de niños llega al colegio. La maestra entra al salón de clases y revisa la tarea de matemáticas. Pedrito no la hizo. Saca el cuaderno, toma un lápiz y rápidamente comienza las sumas. No pasan tres minutos cuando las deja para molestar a su compañero.
La profesora lo regaña, pero el chiquito de cabello negro y tez blanca parece no escuchar a nadie. Se sube en el pupitre y lanza papeles por toda el aula. Ella lo mira de reojo y le advierte que si sigue molestando tendrá un castigo. Al parecer escarmentó.
Con tranquilidad baja de la mesa y de inmediato comienza una pelea con otro de sus compañeros. A la docente ya se le acabó la cuota de paciencia. Pedrito está en problemas. Sus padres ya no saben qué hacer. Las citaciones diarias y las malas calificaciones constituyen un dolor de cabeza que parece no tener final.
Esto podría parecer una conducta normal de la etapa infantil. Expertos aseguran que existe una línea delgada entre la energía infantil y un problema conductual. Se trata de los Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), un trastorno caracterizado por problemas de atención e impulsividad que pueden presentarse en conjunto o por separado. Uno de cada 500 niños en Maracaibo sufre de TDAH. En el salón de clases las cifras anuncian un crecimiento. Y es que el trastorno está presente en al menos el 10 por ciento de la población infantil.

Más que desobediencia
Oscar Valbuena, coordinador del programa de Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad, adscrito al Hospital de Especialidades Pediátricas (HEP), explica que los niños son curiosos, hiperactivos y dinámicos, pero que cuando esa intranquilidad perturba a los demás e impide una concentración en el niño, entonces se está en presencia de un trastorno.
Pero, ¿cómo saber si la hiperactividad o tranquilidad del niño raya en enfermedad? El también neuropediatra responde la inquietud. Afirma que es necesario realizarle un diagnóstico al paciente para determinar la existencia o no del TDAH.
Hilda Rodríguez, psiquiatra e integrante del programa, precisa que la intranquilidad se puede clasificar en leve, moderada o grave. “En los últimos dos casos es cuando la alarma se enciende, pues interfieren en la adaptación social del niño y en su capacidad de aprendizaje”. Ejemplifica que si el pequeño no realiza sus tareas, tiene bajas calificaciones y tampoco atiende órdenes, entonces, más que flojo y desobediente, padece del trastorno.
Con certeza alerta que la comorbilidad, es decir, los problemas asociados, constituyen la consecuencia más peligrosa. Enfatiza que en cada etapa existen dificultades diferentes. En la edad escolar es frecuente el conflicto de aprendizaje, en básica aflora la personalidad desafiante y en la adolescencia la depresión hace de las suyas.

En el cerebro está la clave
En el lóbulo prefrontal existe un circuito que modula la conducta. Uno de los elementos integrantes es la dopamina, un neurotransmisor encargado de activar los centros responsables de la actividad motora, así como de regular ciertas secreciones hormonales.
Jeanette Bohórquez, pediatra del programa TDAH, manifiesta que en los chamos con trastorno se ha comprobado alguna alteración en la dopamina. Se atribuyen causas genéticas y ambientales que descomponen sus niveles. Con respecto a la tendencia hereditaria, la doctora explica que cabe la posibilidad de que algunos genes provenientes de los padres puedan estar alterados y desequilibren los del niño. Existe también la probabilidad de que el medio ambiente influya de manera indirecta en la alteración de los genes.
Terapia psicológica, consulta médica y cita con la foniatra, en caso de necesitarlo, es el tratamiento que ofrece el único programa de Trastornos de Déficit de Atención e Hiperactividad de la ciudad. Francesca Frazzetto, foniatra, puntualiza que se trata de consultas a los diferentes especialistas a fin de atacar todos los puntos débiles.
Un equipo multidisciplinario está presto para atender las necesidades de padres y chamos. “El niño tiene que ir al neuropediatra para que le pongan el medicamento adecuado, obligatoriamente debe estar en constante comunicación con la psiquiatra, y si es necesario, entonces lo atiendo desde el punto de vista del lenguaje, la audición y el habla”.
Los padres también reciben ayuda, ya que es un problema que involucra a todos los miembros del núcleo familiar. Semanalmente, tanto el niño como su representante asisten a charlas en las que se fomentarán las directrices para una mejor convivencia.
Resalta que todo el proceso es gratis, tanto las consultas como las medicinas van por cuenta del hospital. Dependiendo de cada caso, el tratamiento farmacológico dura entre dos a cuatro meses. Las terapias psicológicas pueden tener mayor continuación.

Descarte rápido
Su hijo es hiperactivo si…
- Mueve en exceso manos, pies, o se remueve en su asiento.
- A menudo abandona su asiento en la clase o en otras situaciones en que se espera que esté sentado.
- Corre o salta excesivamente en situaciones inapropiadas.
- Tiene dificultades para jugar o dedicarse tranquilamente a actividades de ocio.
- Habla en exceso.
- Precipita respuestas antes de completar las preguntas.
- Tiene dificultades para guardar turno.

Su hijo es desatento si…
- Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas.
- No presta atención a los detalles o incurre en errores por descuido.
- Parece no escuchar cuando se le habla directamente.
- No sigue instrucciones y no finaliza tareas escolares, encargos u obligaciones.
- Extravía objetos necesarios para tareas o actividades.
- Se distrae fácilmente por estímulos irrelevantes.

La otra cara de la hiperactividad (Oct.09)
Es importante el tratamiento precoz de este trastorno, que afecta a cuatro de cada cien niños
Autor: JUAN A. HORMAETXEA, Médico de IMQ y especialista en Psiquiatría
Fuente: Elcorreodigital.com (Viscaya)
Fecha: 6 Oct 09
La prevalencia del Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) en la población general oscila entre el 0,4% y el 14%. En nuestro medio, se considera que la padecen, aproximadamente, 4 de cada 100 niños, siendo de 3 a 4 veces más frecuente en varones. No se han demostrado diferencias entre diferentes áreas geográficas, grupos culturales o niveles socioeconómicos. El mito popular de que el TDAH es un cuadro médico propio de la infancia, «que se cura con el paso del tiempo», y las múltiples características diferenciales de los síntomas psíquicos de estos jóvenes respecto a los de los pacientes adultos nos sitúan ante el diagnóstico tardío del cuadro y sus consecuencias negativas. De los tres síntomas nucleares del TDAH -el déficit de atención o la incapacidad de prestar atención y mantener la concentración, la tendencia a actuar sin reflexionar o impulsividad y la hiperactividad (término que describe el movimiento físico constante que presentan estos chavales)-, el déficit de atención es el que más interfiere en este sentido y sus consecuencias persisten en la adolescencia y se prolongan hasta la edad adulta.

Los estudios de seguimiento a largo plazo han demostrado que entre el 30-70% de los niños con TDAH continúa presentando sus síntomas durante la adolescencia y que los mismos pueden persistir en la edad adulta en más de la mitad de los adolescentes afectados. Por esta razón, y a pesar de su capacidad intelectual, los sujetos con TDAH que no son tratados tienen tendencia a sufrir más dificultades académicas y laborales, además de afectar a sus relaciones sociales y afectivas. De esta manera, tienden a aislarse (suelen tener menos amigos o coinciden con otros chicos problemáticos) y son más susceptibles al abuso de determinadas sustancias tóxicas (alcohol, cannabis, anfetaminas y cocaína), bien como búsqueda de sensaciones o como «autotratamiento», dado que normalizan sus niveles de dopamina, situaciones ambas que interfieren con su adaptación afectiva, familiar, social, laboral o de ocio.

Por otra parte, el TDAH se acompaña con frecuencia en la adolescencia de otros problemas psiquiátricos (ansiedad y depresión), anomalías de la personalidad (trastorno disocial o trastorno negativista desafiante) o trastornos del aprendizaje. En este sentido, el TDAH es un factor de riesgo para el consumo de tóxicos y más aún cuando está complicado con trastornos comórbidos del comportamiento. A la inversa, podemos asegurar que el consumo de drogas es más frecuente en individuos que sufren TDAH que en adolescentes psiquiátricamente sanos.

Recientes estudios han demostrado que hasta una cuarta parte de los adolescentes hospitalizados por un problema relacionado con el consumo de sustancias ha presentado un TDAH no diagnosticado ni tratado a tiempo. Más aún, la existencia de un TDAH acelera la transición (1,2 años de media frente a 3 en sujetos control) de un abuso menos grave (alcohol o cannabis) a una dependencia más grave (anfetaminas o cocaína) y prolonga más del doble el plazo medio de desintoxicación.

El tratamiento más adecuado es la combinación de medicación (psicofármacos) y la psicoterapia. De todos los fármacos, los psicoestimulantes son, hoy en día, los más utilizados. Actúan regulando, en determinados circuitos cerebrales, la anómala concentración de dopamina de manera que mejoran los síntomas nucleares (inatención, impulsividad e hiperactividad) del TDAH. La experiencia incluso en otros grupos de población diferentes a los niños en edad escolar (preescolares, adolescentes y adultos) está teniendo su reflejo en una literatura cada vez más extensa.

La psicoterapia individual permite que el paciente identifique sus problemas, los comprenda y, posteriormente, los resuelva eficazmente. También fomenta el desarrollo de sus habilidades para solucionar conflictos interpersonales. Las consecuencias derivadas de un hijo que padece TDAH pueden llegar a afectar a su familia, la cual sufre un importante desgaste. La terapia de familia ayuda a superar los problemas psíquicos reactivos a la situación vivida en el hogar, las alteraciones de la dinámica familiar, así como otras repercusiones afectivas, sociales o laborales.

Por último, la educación del niño y de su entorno (padres y maestros) consigue la detección y su tratamiento precoz, en caso de estar instaurada la anomalía.

TDAH y Trastorno negativista desafiante
Fuente: Medicablogs.diariomedico.com/reflepsiones/
12 de Agosto de 2009
escrito por Amelia Catalan Borja

Criterios para el diagnóstico del trastorno negativista desafiante:
A. Un patrón de comportamiento negativista, hostil y desafiante que dura por lo menos 6 meses, estando presentes cuatro (o más) de los siguientes comportamientos:
1.- A menudo se encoleriza e incurre en pataletas.
2.- A menudo discute con adultos.
3.- A menudo desafía activamente a los adultos o rehúsa cumplir sus obligaciones.
4.- A menudo molesta deliberadamente a otras personas.
5.- A menudo acusa a otros de sus errores o mal comportamiento.
6.- A menudo es susceptible o fácilmente molestado por otros.
7.- A menudo es colérico y resentido.
8.- A menudo es rencoroso y vengativo.

Nota: considerar que se cumple un criterio sólo si el comportamiento se presenta con más frecuencia de la observada típicamente en sujetos de edad y nivel de desarrollo comparables.

B. El trastorno de conducta provoca deterioro clínicamente significativo en la actividad social, académica o laboral.

C. Los comportamientos en cuestión no aparecen exclusivamente en el transcurso de un trastorno psicótico o de un trastorno del estado de ánimo.

D. No se cumplen los criterios de trastorno disocial, y, si el sujeto tiene 18 años o más, tampoco los de trastorno antisocial de la personalidad.

Biederman, afirma que el trastorno de conducta y el trastorno negativista desafiante, ocurren con mayor frecuencia en niños con TDAH (entre el 30-50% de los afectados). Esta solapación conceptual conlleva controversias conceptuales diversas.

Loney, ha observado que los desordenes externalizados pueden ser vistos como independientes, entrelazados o intercambiables.

Szatmari, llegó a la conclusión de que los niños que presentan un trastorno del comportamiento casi siempre tienen un trastorno desafiante por oposición y /o TDAH.

Lahey, sin embargo, había destacado que sólo algunos niños con trastorno desafiante por oposición, presentan un trastorno del comportamiento. Afirmó también que los niños que presentan TDAH y un trastorno del comportamiento, tienden a tener un status socioeconómico bajo.

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